La audiencia imputativa se realiza este miércoles en el Centro de Justicia Penal de Rosario. Familiares y allegados de la víctima se concentraron frente al edificio para reclamar el avance de la causa.
La investigación por el femicidio de Débora Bordón, ocurrido el martes a la madrugada en un departamento de Crespo al 500, llega a hoy a su primera instancia judicial: Axel M., de 23 años, será imputado como autor material del hecho.
Cuando faltaba poco para que comenzara la audiencia en el Centro de Justicia Penal (CJP), familiares y amigas de la víctima hacían guardia frente al edificio a la espera de las novedades que trascenderán tras el trámite judicial. Todos levantaban carteles, con fotos de Débora y con leyendas de pedido de justicia. Unos de los letreros decían «Ni una menos» y otros llevaban la palabra «asesino» con la foto de Axel M.
La versión que se conoció hasta el momento del crimen, y que es materia de investigación de la justicia, es que Débora era una trabajadora sexual que solía brindar sus servicios en un departamento que alquilaba junto a una amiga, y que nunca acudía a viviendas particulares por una cuestión de seguridad. Cómo Débora fue a parar al departamento de Crespo al 500, donde vivía Axel C., y cómo y por qué fue asesinada en ese lugar, es algo que comenzará a saberse a partir de hoy.
Una mujer que estaba hoy frente al CJP y que se definió como amiga íntima de Débora («estaba con ella 24 por 7») brindó su testimonio a LT8. «Ellos no se conocían. Se habló de un amorío o de un cliente que la conocía. Eso no es así. Yo tengo el número (de celular) de él y desde el sábado le estuvo llamando a muchas chicas para pedirles sus servicios», contó.
La joven remarcó que «no había nada entre Débora y él. No se conocían. Ella no sabía hacia dónde estaba yendo esa noche. Incluso, Débora no hacía servicios a domicilios. No iba a casas particulares por miedo. No nos manejamos así. Ese día fue a ese lugar, porque ese hombre le estaba enviando mensajes desde hacía tres días. Así como ella llegó al departamento, él la atacó».
«Yo hablé con el chico que la encontró (ya muerta) y me contó que Débora estaba vestida, como que el ataque fue de entrada. Leí en las redes sociales que ella le quiso robar, pero Débora no hacía eso, no actuaba así. Cuidaba mucho su imagen, no quería que se supiera de qué trabajaba», explicó la muchacha.
Enseguida agregó: «Yo conocía a cada uno de sus clientes, sabía la contraseña de su celular, me hacía escuchar los mensajes. Creo que el tipo no tenía nada personal con ella. Tal vez, él no quiso pagar o ella no quiso prestar el servicio, se quiso ir y entonces la atacó».
