Fernando Cerimedo, ex asesor de La Libertad Avanza, se negó a declarar este martes en la causa por tentativa de femicidio contra su ex pareja Nadie Beller en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.
El consultor político Fernando Cerimedo, ex asesor de La Libertad Avanza (LLA), se negó a declarar este martes en el marco de la causa en la que está imputado por tentativa de femicidio en perjuicio de su ex pareja, Nadie Beller, en la ciudad boliviana de Santa Cruz de la Sierra.
Cerimedo permanece bajo custodia de la policía local en La Paz, la capital boliviana, donde se desempeñaba como asesor de Rodrigo Paz Pereira, presidente del país vecino.
La acusación señala a Cerimedo como autor intelectual del ataque a tiros contra Beller, quien el lunes fue abordada por dos desconocidos mientras se encontraba en la puerta de un hotel en Santa Cruz de la Sierra.
El fiscal general Roger Mariaca declaró que la responsabilidad por el intento de asesinato contra la abogada, de 33 años, no se limita a Cerimedo, y que podrían existir otros autores intelectuales. La Justicia boliviana intentará identificar a los planificadores del ataque y establecer su relación con los sicarios, quienes dispararon tres veces contra la víctima.
Cerimedo fue detenido cuando se disponía a abordar un vuelo con destino a Buenos Aires, pocas horas después del ataque. Tras la detención, fue trasladado a dependencias de la Fuerza Especial de Lucha contra el Crimen (FELCC) y quedó a disposición de la Justicia.
El ataque ocurrió el lunes por la noche, cuando dos hombres vestidos como repartidores llegaron en una moto robada al hotel en el que Beller había sido citada para un supuesto compromiso laboral. Uno de ellos abrió fuego, mientras que otros dos le robaron la cartera y el celular. Los tres se dieron a la fuga en otro vehículo.
Beller, tras los tres disparos, fue llevada de urgencia a un hospital de Santa Cruz, donde en declaraciones al medio boliviano DTV responsabilizó a Cerimedo por el ataque. Afirmó: «Él (Cerimedo) me mandó a los sicarios, él sabe quiénes son». Agregó: «Si no fingía estar muerta, me remataban».
