La psicóloga Lara Ferreiro interpretó las palabras de la modelo Inés García, quien dedicó su premio New Generation Lifestyle a su pareja, el futbolista Lamine Yamal, por enseñarle «a creer en mí misma».
La modelo y creadora de contenido Inés García, de 21 años, fue premiada por su trabajo en las redes sociales en la segunda edición de los premios GEN ¡H! de la revista ¡HOLA!, celebrados en la plaza de toros de Las Ventas de Madrid el 22 de septiembre de 2026.
Al subir al escenario a recibir el galardón New Generation Lifestyle, García agradeció a sus padres y hermanos, y también incluyó a su pareja, el jugador del Barcelona Lamine Yamal. «A mi pareja, que es la que me ha enseñado a creer en mí misma», afirmó.
En conversación con la revista SEMANA, la psicóloga Lara Ferreiro analizó el significado de estas declaraciones. «Es una frase especialmente personal. No habló de fama, de oportunidades ni de todo lo que ha cambiado su vida en los últimos meses. Habló de confianza y de autoeficacia, esa sensación interna de ser capaz de afrontar retos y confiar en los propios recursos», sostuvo.
Ferreiro afirmó que la declaración de García «describe públicamente el efecto que su pareja ha tenido sobre ella: no como alguien que le ha proporcionado una carrera, sino como alguien que la ha ayudado a reconocer sus propias posibilidades».
La especialista indicó que la frase «conecta directamente con el concepto de autoeficacia percibida», que definió como «la confianza que una persona desarrolla en su capacidad para enfrentarse a situaciones, tomar decisiones y alcanzar objetivos».
Asimismo, señaló que las palabras de la joven pueden relacionarse con la validación emocional, «entendida como la experiencia de sentirse visto, escuchado y respaldado por alguien cercano».
«En determinados momentos vitales, una persona significativa puede funcionar como un espejo positivo: no crea el valor del otro, pero sí puede ayudarle a reconocerlo. Y resulta especialmente significativo porque Inés lo dijo precisamente la noche en la que estaba recibiendo un premio por su propio trabajo», detalló Ferreiro.
Según la psicóloga, García distribuyó sus agradecimientos de manera clara: a sus padres, hermanos y familia les atribuyó haberle enseñado que las cosas «hay que pelearlas», mientras que a su pareja le reservó la enseñanza de creer en ella misma.
Para Ferreiro, «hay algo muy humano en dedicar un logro propio a la persona con la que compartimos la vida». Agregó que «el premio, el trabajo y el esfuerzo pueden pertenecer a uno, pero emocionalmente el proceso rara vez se vive completamente en solitario».
«Cuando una relación es significativa, la pareja puede convertirse en parte del escenario invisible que sostiene ese éxito: está en las dudas, en los días malos, en las decisiones difíciles y en esos momentos en los que uno necesita escuchar que sí puede», explicó.
La profesional sostuvo que esto «no significa que haga el trabajo por nosotros, sino que su presencia puede proporcionar estabilidad emocional y una sensación de respaldo desde la que resulta más fácil asumir riesgos, afrontar retos o tolerar mejor la incertidumbre».
De acuerdo con Ferreiro, que García haya incluido a su pareja en sus agradecimientos no implica que le haya cedido el mérito. «Existe una diferencia importante entre decir ‘he conseguido esto gracias a ti’ y decir ‘me ayudaste a creer que podía conseguirlo’. En el segundo caso, el esfuerzo continúa perteneciendo a quien alcanza la meta, pero se reconoce la influencia emocional de otra persona», razonó.
Por último, la especialista mencionó un componente de gratitud relacional: «Cuando alcanzamos algo importante, tendemos a recordar no solo qué hicimos para conseguirlo, sino quién estuvo cerca mientras lo intentábamos», concluyó.
