El escritor Francisco Magallanes presentó «La Nutria», una novela de aventuras que parte de una escena en una remisería de barrio y se expande hacia un movimiento de alcance mundial. La presentación se realizó en el marco de Ronda de Escritores (RDEsc), por +Perfil, en diálogo con Osvaldo Quiroga.
El escritor Francisco Magallanes presentó La Nutria, su segunda novela, durante una entrevista con Osvaldo Quiroga en Ronda de Escritores (RDEsc), por +Perfil. La obra, según describió el autor, es una historia de aventuras que comienza en una remisería de barrio y se expande hacia un movimiento de alcance mundial.
Magallanes explicó que la novela se inicia con un episodio en una remisería de barrio, donde aparece un niño que se está muriendo y llega un pasajero que solicita un viaje hasta Corrientes, una distancia poco habitual para ese tipo de servicio. A partir de ese hecho, los personajes se incorporan al Movimiento Acelerado, una organización que, dentro de la ficción, fue creada en el siglo III antes de Cristo por un discípulo de Apolonio. Su objetivo es alcanzar la felicidad de los pueblos.
El escritor señaló que el movimiento todavía no completó su proyecto y que sus integrantes buscan avanzar hacia una nueva etapa. Aunque lograron algunos objetivos parciales, la meta de alcanzar una transformación a escala mundial permanece pendiente.
Respecto del proceso de escritura, Magallanes indicó: «Es una novela que me gustó mucho escribir, disfruté mucho de su escritura, aunque también me llevó varios años». La obra se construye a partir de distintas subtramas que se articulan desde aquella escena inicial en la remisería.
Durante la conversación, Magallanes destacó la obra de Alberto Laiseca y se refirió especialmente a Los Sorias, una novela que consideró fundamental dentro de la literatura argentina. «Los Sorias es la novela monumental de la literatura argentina, no sólo por una cuestión de extensión de páginas que las tiene, sino porque ahí recrea, inventa una civilización», afirmó.
Magallanes sostuvo que se trata de una obra que merece ser leída y que incluso debería formar parte de la enseñanza escolar. «Es realmente una novela impresionante y creo que debería también leerse en las escuelas», remarcó.
Si bien no tuvo la oportunidad de conocer personalmente a Laiseca ni participar de sus talleres, el escritor contó que recibió parte de su manera de entender la literatura a través de su amigo Ariel Lupino, quien sí asistió a esos espacios.
Magallanes también destacó el compromiso del autor con su oficio y la forma en que esa dimensión se refleja en su producción literaria. «Laiseca era un escritor con una ética intachable. Y eso se puede leer en su escritura», sostuvo. En su mirada, esa combinación entre obra y conducta representa una característica cada vez menos frecuente entre los escritores. «De esos escritores del siglo XX que cada vez nos quedan menos», expresó al referirse a Laiseca.
