La representación legal de los familiares de los 44 tripulantes acusó a testigos de la Armada de intentar obstruir la búsqueda de la verdad. Anunciaron pedidos de investigación por falso testimonio ante declaraciones que consideran «técnicamente imposibles».
En el marco del juicio oral que se desarrolla en Río Gallegos por la tragedia del submarino ARA San Juan, la querella que representa a los familiares de los 44 tripulantes denunció la existencia de un «espíritu corporativo» dentro de la Armada destinado, según su visión, a obstruir la verdad. La abogada Valeria Carreras anticipó que esta será una semana clave, marcada por la posibilidad de denunciar por falso testimonio a quienes hayan vertido declaraciones contradictorias y «técnicamente imposibles» ante el Tribunal Federal Oral.
«Esta semana van a volver a mentir los testigos; no vamos a permitir una mentira más y se van a articular los pedidos de falso testimonio que sean necesarios contra quien falsee la verdad, sean oficiales o suboficiales», sentenció la letrada.
La acusación se fundamenta en una serie de testimonios que, según la querella, buscaron minimizar fallas críticas de la nave, como el estado de los filtros de aire. Carreras señaló que testigos calificados aseguraron que los recipientes de cal sodada -encargados de depurar el ambiente- no tienen vencimiento, una afirmación que choca con informes de auditoría de la propia Armada y datos brindados por el exjefe de Gabinete, Marcos Peña, ante el Congreso en 2018. «Decir que la cal soda no se vence es burlarse del tribunal y faltarle el respeto a las víctimas; hasta los auditores firmaron que el 90% de los filtros estaban vencidos», explicó.
Otro punto de fricción radica en la explicación sobre la válvula Eco 19, pieza clave por donde ingresó el agua de mar que provocó el incendio de las baterías la noche anterior al hundimiento. La querella presentó imágenes obtenidas durante una inspección en Tandanor para desmentir a un testigo que afirmó que la válvula pudo abrirse «porque alguien se apoyó» en una supuesta manija. «Como se ve en la imagen, es un volante que requiere varias vueltas para ser accionado; no es una manija y nadie puede abrirla simplemente apoyándose», detalló Carreras, señalando que estos relatos, a su juicio, buscan instalar la idea de un error humano accidental para desligar responsabilidades jerárquicas.
La expectativa para los próximos días se centra en la declaración de cuatro familiares de los tripulantes, quienes aportarán material y pruebas que sus parejas les habrían dejado antes de partir. Para la querella, estos testimonios serán fundamentales para contrastar con la declaración de algunos mandos militares que, durante sus comparecencias, dijeron no recordar aspectos básicos del funcionamiento de la fuerza. «Hemos asistido a testigos que intentaron hacer pasar al Consejo de Armas Submarinas por una reunión de amigos para quitarle formalidad a sus decisiones», concluyó Carreras, reafirmando que la lucha busca justicia por las 44 vidas perdidas.
