Una modificación en el esquema de pagos a profesionales del PAMI, que eliminó honorarios por consulta, desató un paro de 72 horas y genera preocupación por la sostenibilidad del sistema y la atención a los afiliados.
Una resolución del Gobierno nacional modificó el sistema de ingresos de los médicos de cabecera del Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (PAMI). La medida eliminó los honorarios por consulta, manteniendo un pago fijo por paciente (cápita), cuyo valor aumentó de $946 a $2.100. Sin embargo, la eliminación de adicionales generó, según los profesionales, una caída de alrededor del 50% en sus ingresos.
Esta situación derivó en un paro nacional de 72 horas, que alcanza a aproximadamente 8.500 médicos y 3.200 odontólogos en todo el país. Los profesionales advierten que muchos podrían dejar de atender afiliados del PAMI, reduciendo la oferta disponible para los jubilados.
El contexto se complejiza por una deuda acumulada con prestadores (clínicas, farmacias, ópticas, laboratorios) que ronda los 500.000 millones de pesos, con atrasos en pagos de hasta cuatro meses. Esto ha llevado a restricciones en servicios y prestaciones para los afiliados.
Además, los médicos señalan un incremento en la carga administrativa y denuncian restricciones para solicitar prácticas básicas. Para los jubilados, se reporta una reducción en medicamentos gratuitos y un aumento del gasto de bolsillo para acceder a la salud.
Los cambios en el PAMI forman parte del ajuste del gasto público impulsado por el gobierno nacional. La sostenibilidad del sistema y su impacto en la atención de los adultos mayores se encuentran en el centro del debate.
