Pascual Oscar Guerrieri, quien cumplía prisión domiciliaria, murió a los 91 años. Fue condenado en múltiples causas por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura cívico-militar en el sur santafesino.
Pascual Oscar Guerrieri, exteniente coronel del Ejército, falleció el domingo pasado a los 91 años mientras cumplía prisión domiciliaria. Guerrieri fue condenado a prisión perpetua en múltiples causas por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura cívico-militar en el sur de la provincia de Santa Fe.
Guerrieri se desempeñó como segundo jefe del Destacamento de Inteligencia 121 e integró el Batallón de Inteligencia 601. Su nombre quedó asociado a la megacausa Guerrieri, el primer gran juicio por crímenes de lesa humanidad realizado en Rosario, en el que se reconstruyó el funcionamiento del circuito represivo coordinado por esa unidad.
La investigación judicial determinó su responsabilidad en la operación de varios centros clandestinos de detención, entre ellos la Quinta de Funes, La Calamita, La Intermedia y la Escuela Magnasco. En esos lugares, cientos de personas fueron privadas ilegalmente de la libertad y sometidas a torturas; muchas de ellas permanecen desaparecidas.
Al declarar ante la Justicia en 2009, Guerrieri se definió como un “ejecutor del Ejército” y afirmó que en la Argentina “se libró una guerra”, negando la existencia del terrorismo de Estado. Nunca brindó información sobre el destino de las víctimas.
Sabrina Gullino Valenzuela Negro, hija de desaparecidos, apropiada y con identidad recuperada, declaró a LT8: “Guerrieri es el símbolo del genocidio, un perpetrador del terrorismo de Estado. Tuvo poder total para decidir sobre la vida y la muerte”.
