El Gran Santa Fe registró una pobreza del 39,7% y una indigencia del 10,4% durante el primer trimestre de 2026, según un informe de la UCA. El aglomerado se ubicó cuarto entre los 31 relevados a nivel nacional.
La baja de la pobreza observada durante 2025 se interrumpió en el comienzo de 2026 y el Gran Santa Fe volvió a ubicarse entre los conglomerados urbanos con peores indicadores sociales del país. Según una estimación del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA), el 39,7% de la población del aglomerado santafesino era pobre durante el primer trimestre de 2026, mientras que la indigencia alcanzó el 10,4%.
El estudio, elaborado a partir de los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec, muestra que el deterioro coincide con un cambio de tendencia a nivel nacional: la pobreza subió al 30% y la indigencia al 6,5%, luego de varios trimestres consecutivos de descenso.
Gran Santa Fe, entre los más afectados
De acuerdo con la UCA, el Gran Santa Fe quedó cuarto entre los 31 aglomerados urbanos relevados, solo detrás de Concordia (52,5%), Gran Resistencia (49,7%) y Posadas (42,6%). En el caso de la indigencia, el aglomerado santafesino también aparece entre los cinco peores indicadores del país, con un 10,4%, superado únicamente por Gran Resistencia (24,3%), Concordia (11,2%) y Posadas (10,7%).
Se frenó la recuperación
A nivel nacional, la pobreza pasó del 28,2% al 30% entre el último trimestre de 2025 y el primero de 2026. La indigencia también mostró un deterioro al subir del 6,3% al 6,5%. Aunque la comparación con el mismo período del año pasado todavía muestra una mejora —la pobreza era del 31,4% y la indigencia del 6,9%—, la UCA advirtió que el dato refleja un cambio de tendencia respecto de la recuperación observada durante 2025.
En la misma línea, la consultora ExQuanti sostuvo que la evidencia muestra una reversión del proceso de mejora que se había iniciado a fines de 2024.
Qué explica el aumento
El director del Observatorio de la Deuda Social Argentina, Agustín Salvia, atribuyó el deterioro a una combinación de factores económicos. Entre ellos mencionó que los salarios volvieron a perder frente al precio de los alimentos, ya que la Canasta Básica Alimentaria aumentó un 11,6% durante el trimestre, mientras que los ingresos salariales crecieron 8,6%. A eso se sumó un incremento de la informalidad laboral, que alcanzó al 44,2% de los trabajadores ocupados, una desaceleración del crecimiento económico y el aumento sostenido de gastos fijos como alquileres, transporte y energía.
Según el informe, la recuperación de la actividad todavía no logró traducirse en más empleo formal ni en una mejora sostenida del poder adquisitivo de los hogares.
Un desafío que persiste
Desde la UCA advirtieron que la reducción sostenida de la pobreza dependerá de la capacidad de la economía para generar empleo registrado, productivo y mejor remunerado. Sin embargo, señalaron que ese proceso todavía no aparece con claridad, en un escenario marcado por salarios que continúan rezagados frente al costo de vida y una elevada precarización del mercado laboral.
El informe también recordó que, pese a las mejoras registradas respecto del año pasado, Argentina aún tiene alrededor de 3,6 millones de personas pobres más que en 2017, lo que muestra que la recuperación social continúa lejos de los mejores niveles de la última década.
