Arquitectos y diseñadores describen casos en los que la parrilla se incorpora a la cocina, el living o el quincho con los mismos materiales y criterios estéticos que el resto de la vivienda.
Si el territorio del asado estuvo siempre entre el jardín, el quincho y la galería, hoy se presentan tres casos que replantearon esa lógica. Integrada a los ambientes sociales, la parrilla aparece como una pieza más de la arquitectura interior, resuelta con los mismos materiales, colores y criterios estéticos que el resto de la casa.
¿Dónde está la parrilla?
En una casa de líneas contemporáneas, con estructura de hormigón y persianas de madera, un living al exterior con categoría de interior, la parrilla no está en el extremo derecho de la galería. En esta casa proyectada por el arquitecto Marcelo Williams, la cocina está integrada al living. Tiene amoblamiento revestido en roble negro pulido, para contrastar con una isla de Dekton que se prolonga con una barra flotante de lapacho quemado y teñido de negro (Pablo Ledesma). Las sillas que rodean la barra son las mismas del comedor, más atrás, para unificar los ambientes.
“Siguiendo la intención del proyecto de incorporar el paisaje mediante puertas plegables, pensamos una solución parecida para separar el comedor de los espacios comunes y así generar más privacidad”, dijo el arquitecto Williams. Las parrillas tienen puertas guillotina en negro para que no desentonen con el comedor cuando no están en uso.
Retorno en la inversión
La ampliación de una casa en Pinamar surgió de una inversión para adaptarla a las exigencias del mercado de alta gama en la costa argentina. Se pensó un living-quincho de 85 m² que funcionara como el nuevo centro de la vida social, integrado orgánicamente a la casa original. Para llevar a cabo esta tarea, se convocó al estudio de diseño y paisajismo Paesaje, liderado por Lorena Allemanni.
Uno de los puntos más destacados de la obra fue su ejecución eficiente: los trabajos comenzaron en octubre y, para los primeros días de enero, estaba lista. “Se utilizó un sistema de construcción en seco, impulsado tanto por la rapidez como por el hecho de que el propietario también es dueño de la firma de maderas y materiales de construcción De Las Misiones”, explicó Allemanni. La casa original y la ampliación tienen una conexión cómoda y sin disimulo, ya que la nueva cocina, con parrilla y todo, pasó a ser la principal, mientras que la cocina antigua quedó con el rol de comedor diario. Con una isla pensada para cuatro banquetas y electrodomésticos panelables para no interrumpir la visual de los muebles de madera, este espacio redefine el concepto de “quincho”, elevándolo a la categoría de cocina principal.
Conexión ágil
“Buscamos que la conexión entre la cocina-comedor y el quincho fuera lo más ágil posible, de modo que pudieras extenderte a uno u otro espacio si invitás a mucha gente”, detalló la arquitecta Clara Cambrea, de CN Estudio, sobre esta casa que proyectó en un barrio náutico de Tigre para su padre, el fundador de Compañía Nativa. “Queríamos conexión sin tener dos mesas idénticas e idénticas situaciones. Entonces, pusimos la mesa de comedor en línea con una barra-comedor alta; la primera, con tres lámparas; la otra, con tres ventiladores”, reveló sobre el modo en que conjugaron interiorismo y función.
La transparencia, regla general en el planteo de toda la casa, es algo que comparte el quincho, junto con un idéntico confort térmico y la misma calidad en el diseño de iluminación y terminaciones. La creación de la barra con pata tapizada (en lino sintético de alta performance) aseguró diversidad de climas y sensaciones, porque hay algo en la mayor altura que transmite inmediatamente una sensación de reunión más informal. “En la parrilla también incluimos un hornito a gas, por si un día cualquiera sale hacer algo para pocos. De ese modo, el uso del quincho se hace más habitual y cotidiano”, concluyó Cambrea.
