El inicio del ciclo lectivo en la provincia se desarrolló con medidas de fuerza de los gremios, en un contexto donde el Gobierno provincial sostiene que los salarios docentes se encuentran entre los mejores del país. La negociación trasciende lo salarial.
Por primera vez en los tres inicios de clase de la gestión de Maximiliano Pullaro, la paritaria docente derivó en una discusión con fuertes componentes políticos, más allá de lo estrictamente salarial. Tras cerrar por decreto el aumento para el sector estatal, el paro convocado para el primer día de clases tuvo como objetivo, según analistas, enviar un mensaje a la sociedad antes que reabrir la negociación económica.
El Gobierno santafesino aplica un sistema que garantiza los días de clase mediante descuentos por días no trabajados y la pérdida de premios por asistencia, una metodología que, según afirma, ha reducido el impacto de los paros en 2024 y 2025. Desde los sindicatos, como Sadop, se argumenta que la medida busca que el Gobierno «pague el costo» de la negociación por decreto.
El ministro de Educación, José Goity, destacó que el salario de un cargo docente básico en Santa Fe, de $1.300.000, se ubica en la cima del ranking provincial a nivel nacional. No obstante, sectores docentes mantienen un reclamo que, según observadores, también responde a percepciones generadas al inicio de la gestión, como la implementación del programa «Asistencia Perfecta».
El Gobernador ha señalado la dificultad de recomponer el vínculo con los gremios debido a la «pérdida de poder» que estos habrían experimentado. Paralelamente, desde el oficialismo se apunta a que el orden en el sistema educativo es un logro valorado por las familias.
La tensión se enmarca en un escenario económico nacional complejo. El ministro Goity reconoció en declaraciones a LT8 que el ingreso de la provincia «depende de la economía nacional», una variable que limita las posibilidades de mejora salarial sin afectar otras áreas, como la obra pública.
Encuestas manejadas por el Gobierno provincial indicarían que, pese al malestar económico, cerca del 50% de los consultados votaría nuevamente por Pullaro, atribuyendo la preocupación por el poder adquisitivo principalmente a las políticas económicas nacionales.
En este contexto, el Ministerio de Educación envió un correo a las familias al inicio de clases, pidiendo acompañamiento para la asistencia escolar y recordando las mejoras salariales, las inversiones en infraestructura y los programas pedagógicos.
El conflicto docente en Santa Fe evidencia así una combinación de factores económicos, políticos y simbólicos, que probablemente continuarán siendo parte de la agenda pública hacia el ciclo electoral de 2027.
