Un repaso a las prácticas políticas y recaudatorias atribuidas a la era kirchnerista, con foco en las figuras de Néstor y Cristina Kirchner, y su contraste con la actualidad.
Se analiza la concepción recaudatoria del poder y la práctica de monetizar la presidencia durante el gobierno de Néstor Kirchner. Según versiones, existía una distribución selectiva de fondos, conocida coloquialmente como «La Manuela» por entregarse en mano, entre integrantes del bloque oficialista.
Relatos indican que un gobernador provincial se dirigió a Olivos para solicitar fondos a Kirchner, quien habría accedido con la advertencia de mantenerlo en secreto de Cristina Kirchner, señalando que ella no participaba de esas prácticas. Este episodio se enmarca en una interpretación sobre el «riesgo» asociado a ciertas metodologías políticas.
El análisis propone que reducir la figura de Néstor Kirchner únicamente a la de un líder de culto o a la de un delincuente es un error que dificulta la comprensión del fenómeno político que representó, ya que concentraría ambas categorías simultáneamente.
Se contrasta la figura de Kirchner, a quien se describe como un conductor que priorizaba la acumulación política, con la de otros operadores más marginales, interesados en beneficios personales. Se mencionan sospechas, nunca probadas, sobre el envío de fondos en bolsos desde Aeroparque hacia Río Gallegos.
El período 2003-2007 es descrito como una etapa de crecimiento económico y circulación de dinero. La ambición de prolongar el poder por décadas, similar a la que se atribuye al actual gobierno, se vio interrumpida por la muerte de Kirchner en 2010, impidiendo su planned regreso a la presidencia en 2011.
Finalmente, se reflexiona sobre las consecuencias actuales, incluyendo la situación judicial de Cristina Kirchner y la incertidumbre política que rodea al presente gobierno, señalando que las garantías de protección tradicionales parecen haberse modificado.
