El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) atraviesa una situación crítica que afecta a su personal, con denuncias de bajas masivas en la obra social y el inminente despido de 379 profesionales altamente calificados. La comunidad científica se movilizará el próximo 1 de julio en Rosario.
El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) enfrenta una situación crítica que se profundiza día a día. Quienes trabajan en el organismo denuncian bajas masivas en la obra social, que según afirman es disfuncional desde hace dos años, y el inminente despido de 379 personas calificadas, lo que deja a profesionales de la institución sin cobertura médica ni continuidad laboral. Ante esto, la comunidad se organiza y llama a movilizarse el próximo 1 de julio a las 11 horas en el CCT Rosario.
Desde el Colectivo de Becarias y Becarios Posdoctorales (Cohorte 2023-2026) y de Postulantes de Carrera del Investigador Científico y Tecnológico (CICyT) indicaron: «Una cohorte entera formada en ciencia hoy no encuentra lugar en el sistema, eliminando un eslabón generacional en el futuro científico de la Argentina. Esto compromete capacidades acumuladas, líneas enteras de investigación y la posibilidad de construir un país soberano sobre los cimientos del conocimiento».
El sistema científico argentino perdió casi ocho puestos de trabajo por día desde diciembre de 2023. Según los denunciantes, la situación crítica excede a un simple proceso de desfinanciamiento. «Se trata de un cientificidio», afirmaron becarios y postulantes.
En 2002, tras la crisis del 2001, Argentina invertía el 0,17% de su PBI en la función científico-tecnológica. Hoy esa inversión se redujo al 0,14%. Darío Genua, a cargo de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología, es el principal ejecutor de la política del gobierno nacional.
El desmantelamiento de la Agencia I+D+i y la anulación de los Proyectos de Investigación Científica y Tecnológica (PICT) erosionan la posibilidad de que el personal de Conicet pueda cubrir el pago de insumos, equipamiento, servicios y costos básicos que implican las investigaciones. En los últimos dos años, esta crisis se profundizó aún más, recayendo sobre quienes trabajan en el organismo.
El organismo adeuda la efectivización de 585 cargos del concurso CICyT del año 2022 y la totalidad de los 400 cargos concursados a CICyT 2023. A esto se suman las altas pendientes de los concursos de Carrera de Personal de Apoyo (CPA). En la convocatoria del año 2023, pese a que estaban originalmente comprometidas 845 plazas para el ingreso a CICyT, desde el Directorio del organismo se decidió sólo aprobar 400 cupos luego de más de un año de espera por los resultados.
En 2024 no se abrió la convocatoria anual a ingreso a CICyT como está estipulado en el reglamento, impidiendo la postulación de una cohorte entera de becarios posdoctorales (2023-2026) y acumulando aspirantes para la convocatoria CICyT 2025. La ausencia de dicha convocatoria ha generado un desfasaje en sus trayectorias académicas y laborales, colocándolos en una situación de discontinuidad en sus actividades científicas. Los resultados de la convocatoria CICyT 2025, abierta recién en diciembre de ese año, según información difundida por el propio directorio, serán comunicados recién en agosto de 2027, para una efectivización estimada a partir de mediados del año 2028.
En los últimos años el organismo reconoció la demora en la efectivización de cargos y, en consecuencia, otorgó prórrogas a quienes se presentan a concurso durante el estadío postdoctoral. Sin embargo, este año miembros del Directorio descartaron la posibilidad de otorgar las prórrogas. Así, en julio perderán todo vínculo con el organismo 379 profesionales altamente calificados y con trayectorias de al menos ocho años en el sistema científico.
El 17 de junio se produjeron protestas en Centros e Institutos de referencia de todo el país, y un ingreso masivo al edificio central de Conicet durante la última reunión de Directorio, reclamando por la Obra Social y las prórrogas de las becas posdoctorales. Ante el compromiso de uno de los Directores de tratar estos temas en la reunión del próximo 1 de julio, la comunidad se prepara para masificar la protesta y recibir una respuesta.
En cuanto a la obra social, solo en el último mes, centenares de trabajadores de Conicet, especialmente quienes perciben becas doctorales y posdoctorales, se encuentran sin cobertura médica debido a la baja de su Obra Social (Unión Personal). Quienes aún no sufrieron la desafectación deben padecer que en buena parte del país la misma se encuentra suspendida desde hace incluso dos años, según la región. En las pocas localidades donde aún brinda servicios, el pago de coseguros se ha vuelto prohibitivo. La «propuesta» para abordar la problemática que decidió el Directorio del Conicet, bajo la presidencia de Daniel Salamone, fue ofrecer la renuncia voluntaria a la Obra Social a cambio de 90 mil pesos para que cada quien gestione su cobertura médica. «Un monto insuficiente que condena a quienes padecen enfermedades preexistentes o poseen familiares a cargo, obviando que la obra social, además de una cobertura médica, es un sistema de protección solidario y un derecho para quienes trabajan en el organismo», indicaron desde el colectivo.
Las exigencias del personal incluyen: una resolución urgente de la crisis de la Obra Social, la inmediata efectivización de cargos concursados en las convocatorias CICyT 2022, 2023 y CPA, la evaluación y pronta comunicación de resultados de la convocatoria CICyT 2025, y el otorgamiento de prórrogas a las 379 becas de quienes este año finalizan sus becas posdoctorales y se presentaron a la convocatoria CICyT 2025.
