El Nasdaq Composite registró su mayor caída diaria desde junio al descender 2,58% hasta las 26.008,86 unidades, luego de que una serie de reportes trimestrales reavivara las dudas sobre el costo real de la expansión en inteligencia artificial. El S&P 500 retrocedió 1,19% (92,40 puntos) para cerrar en 7.664,77 unidades, su peor sesión desde julio, mientras que el Dow Jones Industrial Average avanzó 0,03% (17,51 puntos) hasta las 52.873,60 unidades.
El Nasdaq Composite sufrió su mayor caída diaria desde junio, al desplomarse 2,58% hasta las 26.008,86 unidades, luego de que una serie de reportes trimestrales reavivara las dudas sobre el costo real de la expansión en inteligencia artificial. El S&P 500 retrocedió 1,19% (92,40 puntos) para cerrar en 7.664,77 unidades, su peor sesión desde julio, mientras que el Dow Jones Industrial Average logró esquivar la tendencia con un leve avance de 0,03% (17,51 puntos), hasta las 52.873,60 unidades.
La diferencia entre los tres índices reflejó hasta qué punto el golpe se concentró en el sector tecnológico. De hecho, dos de cada tres acciones que componen el S&P 500 terminaron la jornada en terreno positivo, pero el desplome de los pesos pesados tecnológicos bastó para arrastrar al índice general a la baja.
Las acciones vinculadas a la inteligencia artificial vienen oscilando ante la preocupación de que el auge del sector esté en riesgo por el encarecimiento del financiamiento necesario para construir centros de datos y comprar más chips de IA. A esto se suma la inquietud de que las valuaciones hayan subido demasiado tras años de euforia, incluso cuando las empresas del rubro siguen reportando crecimiento.
El caso de Meta Platforms, matriz de Facebook e Instagram, resultó paradigmático: sus acciones cayeron 7% pese a que la compañía reportó ingresos trimestrales superiores a lo esperado por los analistas. Según se informó, la empresa registró su primer flujo de caja negativo en más de una década debido a sus gastos en inteligencia artificial, y anunció que creará una nueva clase de acciones sin derecho a voto para recaudar capital destinado a esas inversiones.
Tesla retrocedió 3,1% a pesar de reportar una ganancia superior a la prevista para el trimestre de verano boreal. Según se informó, la automotriz recortó además sus planes de inversión para 2026 y registró un flujo de caja libre positivo de manera inesperada, aunque sus ingresos quedaron por debajo del pronóstico de los analistas.
El golpe más duro lo sufrió Lam Research, proveedora de equipos para la fabricación de semiconductores: pese a reportar ganancias e ingresos de verano boreal levemente superiores a lo esperado, su acción se hundió 11,8% después de que la empresa proyectara un punto medio de ganancias para el trimestre actual algo por debajo de las expectativas. La acción llegaba a la jornada con una suba acumulada de 52,4% en el año, casi cuatro veces superior a la del S&P 500, lo que dejaba poco margen frente a cualquier decepción.
Nvidia, la compañía de mayor valor de mercado en Wall Street, cayó 4,4% y fue la fuerza individual que más pesó en la baja del S&P 500. CoreWeave, que se endeudó para comprar chips de IA de Nvidia y los alquila a clientes a través de la nube, se desplomó 10,1% en medio de preocupaciones persistentes por su nivel de deuda.
“Es un día maravilloso en Wall Street”, ironizó Paul Nolte, asesor senior de patrimonio y estratega de mercado de la firma Murphy & Sylvest. “La única parte del mercado que realmente está sufriendo aquí es la tecnología, que ha sido la niña de los ojos de los mercados hasta aproximadamente junio”, agregó.
Nolte sostuvo además: “Los inversionistas están empezando a darse cuenta de que hay algunas lagunas en el discurso sobre la inteligencia artificial. Y eso está afectando a los índices, ya que estos tienen una ponderación muy elevada en el sector tecnológico”.
La debilidad tecnológica se originó en Asia y se combinó con la suba del petróleo
La presión sobre las acciones de inteligencia artificial comenzó en los mercados asiáticos, donde varios índices tienen alta exposición al sector. El Kospi de Corea del Sur se desplomó 3,5%, el Hang Seng de Hong Kong cayó 3% y el Nikkei 225 de Japón retrocedió 2,7%.
A esa presión se sumó un salto en los precios del petróleo. El barril de crudo Brent avanzó 4% hasta los 113,17 dólares, tras tocar su nivel más alto en cinco meses, en medio de la incertidumbre sobre cuándo la guerra con Irán permitirá que la industria energética global retome su normalidad. El crudo había cotizado por debajo de los 97 dólares a comienzos de mes.
En Europa, el CAC 40 de Francia marcó una de las caídas más pronunciadas del continente, con un retroceso de 1,4%. El índice francés tiene menor exposición tecnológica que sus pares asiáticos o estadounidenses, pero se vio afectado por un nuevo salto en los rendimientos de los bonos del gobierno francés, presionados por la preocupación sobre la elevada deuda y el ajustado presupuesto del país, en un contexto de protestas violentas que aumentaron la presión sobre el gobierno para incrementar el gasto.
Los bonos del Tesoro se consolidan como refugio pese a la preocupación por la deuda
La inquietud por el elevado endeudamiento público afecta a casi todas las economías desarrolladas del mundo, incluido Estados Unidos. Esa preocupación, sumada a la inflación alta, las señales de una economía estadounidense todavía robusta y otros factores, había llevado a los rendimientos del mercado de bonos del país a sus niveles más altos en décadas.
Sin embargo, los rendimientos estadounidenses cayeron con fuerza el jueves, en una señal de que los inversores buscaron refugio en los bonos del Tesoro ante el desplome de las acciones de inteligencia artificial. El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años cayó a 4,97%, desde 5,13% al cierre del miércoles y desde más de 5,30% registrado a principios de mes, un movimiento considerado significativo para el mercado de renta fija.
La caída de los rendimientos se produjo pese a un nuevo informe que sugirió que la economía estadounidense podría estar comportándose mejor de lo previsto por los analistas: según se informó, la cantidad de trabajadores que solicitó beneficios por desempleo la semana pasada fue menor a la esperada, lo que podría indicar que los despidos se mantienen en niveles bajos en todo el país.
